Y las semanas pasan. Y poco a poco esa herida de bala se va cerrando. Te vas dando cuenta que en realidad la vida sin él/ella no es tan mala, de hecho se te presentan más oportunidades, empiezas a juntarte con personas nuevas, te escapas a ciudades, países. Planificas quedadas, te empiezas a apuntar a cursillos, informarte por hacer un máster en la universidad donde vives.
Sí chicos, es la cruda realidad: el tiempo sanea, cura, tranquiliza.
El odio que sentía hace unas semanas hacia la otra persona disminuye, y podría decir que se ha convertido en un sentimiento de imparcialidad completa. No me interesa ni lo más mínimo saber de este persona. Nunca más.
Es un gusto y un respiro este sentimiento.
VUELVO A EMPEZAR MI CAMINO, Y ESTA VEZ voy a llegar más lejos de lo que nunca podría haber llegado acompañada.
Os dejo con estas dos frases de 12 días. 'Días sin ti', de Elvira Sastre. ¡Cuánta Razón!


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